El PRAN en la clínica de pequeños animales ¿realmente tenemos que hacer algo?

La resistencia antimicrobiana es uno de los grandes retos de la medicina moderna y engloba tanto la salud humana como la sanidad animal y el medioambiente. Este problema muestra la importancia de observar la aparición de enfermedades zoonóticas, incluidas las causadas por patógenos resistentes, así como la importancia de prevenir infecciones, proteger la biodiversidad y fomentar prácticas agrícolas y ganaderas que se basen en el uso prudente de antimicrobianos.

Según un estudio global publicado en The Lancet en 2022 y realizado con datos de 204 países y territorios, la resistencia antimicrobiana se ha convertido en una de las principales causas de muerte en todo el mundo. En 2019 provocó cerca de 1,27 millones de fallecimientos, por encima de enfermedades como el sida y la malaria, que causaron 860.000 y 640.000 muertes, respectivamente, ese mismo año.

En España en el año 2014 teníamos el máximo consumo de toda la UE de antibióticos, por lo que ese mismo año se adoptó la primera estrategia de lucha frente a este problema, El Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) con un enfoque integral de una sola salud. El PRAN lanzaba su primer programa (2014-2018) con la intención de involucrar al mayor número de agentes posibles en la lucha contra la resistencia a los Antibióticos. Esta primera inmersión revelaba la importancia de abordar el problema con un enfoque One Health, o de una “Única Salud”, dando vida a un segundo PRAN (2019-2021) que, además de establecer objetivos cuantitativos y acciones más concretas y específicas en salud humana y sanidad animal, incorporaba un componente medioambiental. Este segundo plan finalizó en diciembre del 2021. En enero del 2022 se ha adoptado el tercer plan 2022-2024.

Entre los logros alcanzados hasta la fecha en sanidad animal, cabe destacar que el consumo total de antibióticos en el área veterinaria en España ha registrado una reducción estimada en un 71 % entre 2014 y 2021. En enero del año 2019 se adoptó una nueva legislación de medicamentos veterinarios (Reglamento (UE) 2019/6) y de piensos medicamentosos (Reglamento (UE) 2019/4) que, entre otras cosas, incluye nuevas normas que constituyen un marco más adecuado para el uso de antibióticos en animales. Así, por ejemplo, limita el uso de antimicrobianos en prevención a una administración excepcional, solo de forma individual (en el caso de los antibióticos ) o a un grupo reducido de animales (en el caso de los otros antimicrobianos) y cuando el riesgo de enfermedad sea muy alto (ej. después de una operación quirúrgica) y el uso en metafilaxis a cuando el riesgo de propagación de una infección o de una enfermedad infecciosa en el grupo de animales sea elevado, y no se disponga de alternativas adecuadas.

Además se ha establecido una lista de antimicrobianos reservados para uso exclusivo en humana cuyo uso se restringe solo para uso en humana (Reglamento Delegado (UE) 2021/578 de la Comisión y el Reglamento de Ejecución (UE) 2022/209)

Desde el principio el plan se ha estructurado en torno a seis áreas de trabajo comunes para la salud humana y veterinaria, de acuerdo con el mencionado enfoque integral: vigilancia, control, prevención, investigación, educación y comunicación. La vigilancia del consumo de antibióticos tiene como objetivo mejorar la recogida de datos de consumo a nivel de ventas y a nivel de consumo. Esta vigilancia se complemente con la vigilancia de resistencias. El conocimiento del nivel de resistencias es indispensable para evaluar no solo la situación en la que estamos, sino adoptar medidas concretas que nos lleven a una disminución de estas. En el marco del PRAN hemos desarrollado el Proyecto de Vigilancia de Baterías Patógenas Clínicas por especies que, con la creación de una red de laboratorios de análisis clínicos y de una aplicación informática, el mapa de patógenos, facilita la prescripción de antibióticos veterinarios según datos epidemiológicos. Este proyecto incluye a pequeños animales , con los que hemos realizado un proyecto piloto para el análisis del consumo real de antibióticos, tanto de registro veterinario como de registro humano, en clínicas y hospitales veterinarios.

Por otra parte, se han desarrollado unas guías de referencia en la terapia antimicrobiana que optimizan y homogeneizan la prescripción de los antibióticos en la práctica clínica y establecen criterios únicos de selección de tratamiento tanto en salud humana como en sanidad animal.

La Guía Terapéutica de Antimicrobianos en Sanidad Animal en concreto, intenta orientar a los veterinarios clínicos en el abordaje terapéutico y ayudar a llevar a cabo los planes de uso racional de antibióticos. Además, se han desarrollado numerosas medidas en educación y comunicación con el objetivo de concienciar y formar desde el colegio hasta las universidades y profesionales e informar al público en general sobre este problema que todos nos afecta.

Hasta ahora el PRAN ha sido un éxito de colaboración entre los distintos sectores públicos y privados que nos ha llevado a obtener muy buenos resultados. Todos estos proyectos son fruto del trabajo de muchos, y esto implica que cada uno de nosotros debemos pensar cual puede y debe ser nuestra aportación individual para alcanzar este objetico común.

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